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Y no, no me equivoqué. Muy grandote, muy guapo, muy joven y con una cara de niño malo de esas que harían babear al hombre más frío. Cómo no, mi amigo, mi querido amigo y su vena arpía hicieron su entrada triunfal a la hora de hacer las presentaciones...
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Necesitaba irme de ese lugar y necesitaba hacerlo ya. Tenía que aprovechar cualquier oportunidad de desaparecer y hacerlo sin pensarlo dos veces. Mis posibilidades eran iguales a cero, pero me daba igual. Me había acostumbrado tanto a bajar escalones...
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Llegados a este punto volví a tomar el camino de en medio. Al mejor de mis novios deseaba verlo colgado del pino más alto y por las pelotas. Imaginad lo que podía desear al peor. De nuevo me volví a hacer de un grupo de amigos hetero, algunos con...
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Mantener una relación sexual con un seropositivo no es un problema, al menos para mí. Establecer una relación estable con un seropositivo es todavía menos problema. Lo que sí que era un problema para mí era llevar dos meses de relación estable...
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Una vez de vuelta en casa, no sé por qué, pero me dio por pensar que todo iba a quedar en esa noche de sábado, por lo que no me molesté en volver a llamarle. ¿Qué conseguí con eso? Parecer que me estaba haciendo el duro y gustarle todavía más...
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No solía ser lo común eso de que nadie viniese a verme justo donde yo vivía. Más que nada porque, a fin de cuentas, sólo era un pueblo y las opciones a escoger un sábado por la noche eran bastante limitadas. Pero el vikingo quiso venir. Allí vivía...
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Creo que de cada amigo que he tenido puedo recordar alguna coletilla que les identificara. Por ejemplo, de este último que estoy hablando, él tenía dos coletillas y siempre las decía en el mismo orden. Su primera coletilla era, “Tío, he estado...
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Este amigo mío tan curioso disponía de un catálogo de amantes en el que el 80% eran igual de originales que él y el 20% restante conseguían multiplicar por mil su originalidad. Más de un sábado se nos dio la misma situación. A las cuatro de la...
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Me resultaba gracioso quedar con esta gente a tomar algo un sábado. Llegabas a un lugar y te topabas con diez o quince tíos más grandes que carros de paja, algunos ya con unos añitos, y todos hablándose entre ellos llamándose por el nick de internet...
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Después de haberme comido la relación más estúpida que se podía tener en la vida, de haber perdido dos años de mi vida por cuatro polvos mal echados -incluso me atrevería a decir que no fueron ni cuatro-, me apetecía tener amigos dentro del ambiente,...


