‘BATC – Familia’: 31 – Un pueblo de cuatro calles

pueblo pequeño

Pero uno se acaba acostumbrando a todo, al menos hasta cierto punto. Todo se basa en conseguir adaptarte a la rutina lo mejor posible. Una vez adaptado, sí o sí, siempre acabarás viendo que el tiempo que el tiempo empieza a correr a un ritmo más adecuado.

Una vez adaptado al medio, siempre acabas por comenzar a conocer gente nueva, ya sea cercana al lugar donde vives o en el bar donde los fines de semana te acabas poniendo hasta el culo de whisky. Gente nueva con la que comenzar a escribir páginas nuevas de una vida no demasiado larga, pero sí llena de tijeretazos.

Pero todos erramos y erramos demasiadas veces. No necesariamente uno aprende de sus errores. Todos somos capaces de caernos tropezando con una piedra, levantarnos y volvernos a caer por volver a pisar la misma piedra con el otro pie… y así hasta mil veces.

No hay nada como vivir en un pueblo de cuatro calles si tu intención es terminar destacando sin hacer apenas esfuerzo. Comencé a vestir de manera estrambótica, todo de negro, pelo corto, el flequillo muy largo y un buen montón de cruces colgadas. Estaba claro que lo que buscaba era destacar y realmente lo conseguía.

En un pueblo donde todo el mundo se conocía, donde los hijos tomaban los mismos apodos de los padres y los abuelos, donde nadie nuevo llegaba nunca por el mero hecho de ser un pueblo que casi ni se veía si pasabas rápido con el coche, vestir como yo lo hacía servía para que todo el mundo te conociera en cuestión de segundos. Y si una vez llevados el susto, se decidían a hablarte, quizás tuvieras incluso la oportunidad de hacer algún amigo, no sin antes pasar todo un casting de preguntas acerca de tu familia, tus aficiones y demás.

‘Bear and the City’ – Síguelo desde el capítulo 1
Imagen – AS

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El Gato

Bloguero adicto y redactor del grupo Actualidad Blog desde el año 2009. Un gay no vive sólo de Madonna y Kylie, por desgracia. También existen... Ver perfil ›

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