Bear and the City: 11 – Locura

Siempre que terminaba una relación, ya fuese de dos años o de tres semanas, me repetía la misma frase: “¡Una y no más, Santo Tomás!” Una mierda para mí cuando dos días después se volvía a cruzar por delante uno de esos amores imposibles que tanto me gustaban. Y es que el rollo drama siempre me ha gustado mucho. Mientras todos los niños crecían viendo ‘Barrio Sésamo’ yo lo hice viendo ‘Sissi emperatriz’ y ‘Lo que el viento se llevó’ -de repente se escuchan cien voces gritando, “¡mírala, la maricona!”-. No, amigos, no, no es por la sangre rosa que corre por mis venas. Digamos mejor que mi madre siempre fue muy de jugar al dos por uno. Y ya que yo veía cualquier cosa que dieran por televisión, ella acababa aprovechando para poner sus películas de siempre. Total… no me iba a quejar. Puto conformismo.

De todos modos, y después de esa relación de dos años, de la cual no pienso gastar un mínimo de fuerza para escribir nada, el chip se me empezó a sobrecargar. Demasiada información acumulada y no asimilada pedían encontrar algún lugar por donde salir. De repente veía que en apenas cinco años acababa de vivir lo que muchas familian viven a lo largo de una vida entera, tanto lo bueno como lo malo. Y no sólo en lo que a la pareja se refería, sino incluso al entorno familiar.

Cinco años no es demasiado tiempo. ¿Cómo puede ser que en el transcurso de ese tiempo cambiara todo tanto? Salir del armario, trabajar, independizarme, tener una pareja, cambiar de ciudad para vivir en pareja, dejar una familia en bastante buena posición económica, que mi pareja saliese rana -pero rana rana-, que la familia explote en mil pedazos por culpa de unas deudas de las que al parecer nadie tenía constancia, que mi pareja estalle en dos mil pedazos, pasar de tenerlo todo a no tener nada en apenas media hora, que te llame tu madre -un tanto peliculera y desquiciada, como era costumbre en ella- diciendo que se acaba de tomar no sé cuantas pastillas, pero te llama a tí que estás a 500 kilómetros y no llama a su otra hija que está a apenas cinco minutos de su casa… creo que la locura en este caso tendría algo de excusa, ¿no?

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El Gato

Bloguero adicto y redactor del grupo Actualidad Blog desde el año 2009. Un gay no vive sólo de Madonna y Kylie, por desgracia. También existen... Ver perfil ›

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