Bear and the City: 23 – Amor llama

¡Avon llama!

Después de haber cambiado de techo y haber hecho mis primeros pinitos con internet, todo parecía haber encontrado una extraña calma. Y digo “extraña” porque ya desde el principio tenía pinta de ser solamente temporal. De esas veces que dices, “Esto es coña… ahora explota algo, seguro”.

Tras muchas noches en vela dentro del IRC y tras haberme postulado como uno de los miembros más bordes del canal en el que chateaba, llegaba el momento de conocer a alguien un poco más en serio. Me gustaba la gente más mayor que yo. Supongo que sería por la sensación de protección. No lo sé -que sí lo sé, pero ahí te vas a quedar esperando a que te lo cuente-. Este chico aparecía en la otra esquina del país -¡bien por mí!- Cuanto más difícil era la historia, obviamente -recordemos el afán por el Drama Queen Side-, más me gustaba y más me enamoraba. Sobre unos ocho años mayor que yo, guapete… sin exagerar. Quizás eran los ojos los que le adornaban de más. Siempre he dicho que a la hora de buscar un hombre, de los primeros requisitos en superar, ese era que tenía que aportarme toda la calma que no hay en mí. De hecho, hoy en día sigue siendo así.

Las primeras conversaciones, las primeras llamadas de teléfono, las primeras fotos, las segundas fotos, las fotos guarras -que somos muy básicos, lo sé-, hasta que llega el día en el que amaneces pensando en él, pasas el día pensando en él y, lo último que haces, es darle la buenas noches, aunque fuese por webcam. Ah… el amor….

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El Gato

Bloguero adicto y redactor del grupo Actualidad Blog desde el año 2009. Un gay no vive sólo de Madonna y Kylie, por desgracia. También existen... Ver perfil ›

Un comentario

  1.   Oscar dijo

    Que me haces recordar cosas tan iguales, jejejejeje

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