Mari Arrabal, Nuria de la Chica y las dagas educadas en televisión (III)

¿Con quién me posiciono yo?. No puedo evitar sentirme más cerca de Nuria. Y es que ya lo dice el refrán, “Una imagen vale más que mil palabras” y la cara de Mari ante muchas de las preguntas sobre la custodia y la denuncia de marras no iba acorde a los continuos “no” dados como respuesta. No fue una sino varias las preguntas que consiguieron que el gesto de la ex gran hermana cambiara haciendo creer -al menos a mí- que no terminaba de ser verdad algunos de los hechos relatados. Cosa que no pasó con Nuria, la cual sí mostró su desacuerdo y su dolor de manera aparentemente real.

Yo no pienso que mi padre sea menos padre que mi madre por el hecho de no haberme parido él, pues no es más madre la que trae al mundo si no la o el que lo demuestra con hechos cada día. Tampoco creo que sea un delito eso a lo que han llamado “vuelta a la heterosexualidad” y que yo llamo -y supongo que muchos también- bisexualidad. Si luchamos por una igualdad, hemos de cargar todos con todo, hasta con lo malo cuando somos los afectados. Lo que sí que tengo claro es que el amor duele y el desamor mata, y eso no hay manera de llevarlo bien hasta que se cura del todo. Rentable y triste a partes iguales lo de desangrarse mutuamente con dagas educadas. ¿Acaso no sería más fácil que, por el bien de la hija que tienen en común, buscasen soluciones de puertas para adentro?. Aunque bueno… si somos los no televisivos y nos sacamos los ojos por costumbre…

Fuente: La Noria

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