Última semana del 2011. ¿Y ahora qué? -Nuevas generaciones-

Después de todo esto también han ocurrido cosas buenas, aunque casi todas vayan más por el terreno de lo personal. Poder disfrutar de la integración social es algo que siempre motiva. Ver caras nuevas que se cruzan contigo y te aceptan tal y como eres, sin preguntas, ¿a quién no le pone eso?

Un niño de diez años te escucha hablar de “tu marido”. El niño se vuelve y pregunta “¿marido?” La madre le responde, “tu tío y el tío ‘tal’ son gays y están casados”. El chico se queda mirando y responde de seguido “¡Anda! Guay”, y acto siguiente vuelve a abrir su videoconsola para mostrarte todos sus Pokemon y que pelees con él. He ahí uno de esos rayos de luz que te indican que todavía hay pasos que se siguen dando hacia adelante. Personas que descubren a otras personas con una vida quizás diferente a su modo de ver, pero que se basan en las mismas costumbres de cualquier persona. El amor es el amor y eso no es ninguna enfermedad y tenemos el placer de poder decir que parte de las nuevas generaciones lo ve también así.

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