‘BATC – Amigos’: 08 – El piercing nº14

Piercing

Pero me faltaba el piercing definitivo. Sólo me faltaba ese piercing número catorce. Esa tarde no fui con nadie a hacerme el piercing. Como siempre la clínica estaba a rebosar de poligoneras peinadas de nochevieja a las cinco de la tarde, quinceañeras que había convencido a su madre para que se hicieran el piercing del ombligo sin permiso del padre y tatuados marcaditos con el cortecito de pelo a lo Flint de ‘The Prodigy’.

En esa clínica siempre ocurría una cosa. Los que iban por primera vez acababan confundidos por una mezcla de terror y ganas de piercing que siempre provocaban verborrea incontrolable. Casi parecía una charla trasnochada con un camello: “¿Cuántos llevas? ¿Te los has hecho muy seguido? ¿Y duele? Para mí es la primera vez. ¿Y cual te vas a hacer ahora?”

Hablar sobre un piercing en la lengua, o en el pezón, no provocaba ninguna reacción alarmante en nadie. Pero cuando dices que te vas a perforar el glande corres el riesgo de que el informado acabe cual megáfono preguntando, “¿¡¿En el capullo?!?” y que la gente de alrededor se de también por informada sin tú quererlo y que se tapen la boca como si hubieses hablado sobre sexo anal con tu madre.

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Imagen – LPDAN

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El Gato

Bloguero adicto y redactor del grupo Actualidad Blog desde el año 2009. Un gay no vive sólo de Madonna y Kylie, por desgracia. También existen... Ver perfil ›

Un comentario

  1.   Ana Aguirre dijo

    esta locooooo !!!!!!!!!!!!

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